Del 19 al 26 de febrero de 1978, la población del barrio indígena de Monimbó se levantó contra el régimen opresor de la dictadura somocista y su Guardia Nacional (GN). La insurrección popular del barrio Monimbó, en la ciudad de Masaya, marcó un hito en la historia del movimiento revolucionario y la lucha libertaria por Nicaragua.

La mecha se encendió en enero de 1978

Desde octubre de 1977, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) desarrollaba una avanzada insurreccional que se extendió a distintas partes del país, fortaleciendo el movimiento guerrillero y la lucha contra la dictadura.

La represión contra la población civil despertó la ira popular.
La represión contra la población civil despertó la ira popular.

El asesinato del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, el 10 de enero de 1978, generó un clima permanente de agitación y exasperación popular. En Masaya, la huelga general en repudio al crimen abarcó aproximadamente el 95 % del comercio local. Las manifestaciones se multiplicaron, levantando barricadas, fogatas y utilizando bombas de mecate y de contacto de fabricación artesanal.El 1 de febrero de 1978, bajo la consigna “¡Que se vaya Somoza!”, una multitud protestó y quemó la casa de Carlos Ñamendy, colaborador de la dictadura. El 5 de febrero, otra manifestación en Monimbó fue reprimida brutalmente por la GN, dejando dos muertos, varios heridos y aproximadamente 100 capturados.A partir del 7 de febrero, la ciudad —particularmente Monimbó— amaneció en estado de sitio. Tropas de la genocida GN, apoyadas con blindados y artillería, ocuparon las calles. Sin embargo, el 10 de febrero, durante la misa de mes de Pedro Joaquín Chamorro en la Iglesia de San Sebastián, una multitudinaria manifestación volvió a tomarse las calles y permaneció movilizada durante varios días.Organización y antecedentes insurreccionalesLa organización revolucionaria en Masaya tenía raíces previas. En 1969 se constituyó en el Instituto Nacional de Masaya (INM) la primera célula del Frente Estudiantil Revolucionario (FER), bajo la responsabilidad de Ramón Pérez Rodríguez, integrada por Francisco Castellón Peinado, Maximiliano Somarriba Taleno, Manuel Martínez e Iván Castellón Peinado.

Armas de caza e instrumentos de labores agrícolas fueron suficientes para contener a la Guardia de Somoza, uno de los ejércitos mejor armados del continente en su momento.
Armas de caza e instrumentos de labores agrícolas fueron suficientes para contener a la Guardia de Somoza, uno de los ejércitos mejor armados del continente en su momento.

En 1972, René Vivas Lugo coordinó el trabajo político en Monimbó mediante la Unión Comunitaria Monimbó 5 de enero. A partir de 1975, el FSLN organizó un equipo de dirección para Masaya conformado por Juan Carlos Herrera Cuaresma, Iván Castellón Peinado, Norman López Porras, Carlos Brenes y Ulises Tapia Roa, fortaleciendo el reclutamiento y la estructura guerrillera.

Ese mismo año llegó Camilo Ortega Saavedra, quien asumió el Regional de Oriente (Masaya, Granada, Carazo y Rivas), y posteriormente Leticia Herrera Sánchez para impartir entrenamientos militares. En 1977, tras recibir entrenamiento en Costa Rica, dirigentes sandinistas participaron en el ataque al Cuartel de la Guardia Somocista de Masaya el 17 de octubre, en el marco del Plan Estratégico de Octubre de 1977.

Este plan buscaba arrebatar a la dictadura la iniciativa política y militar, quitar presión a la guerrilla en la montaña y golpear cuarteles como el de San Carlos, Río San Juan. Según Bayardo Arce Castaño:

“Octubre determinó la necesidad de plantear la Guerra a partir del contacto directo con la realidad y la acción militar como producto inmediato y transparente del trabajo político revolucionario entre las masas populares”.

La ofensiva de octubre definió las condiciones que detonaron la sublevación popular de Monimbó en febrero de 1978.

Sublevación del barrio indígena de Monimbó

El 19 de febrero de 1978 inició formalmente la Insurrección Popular. El pueblo indígena de Monimbó comenzó a lanzar bombas de contacto contra casas de colaboradores somocistas. La genocida GN respondió con gases lacrimógenos, artillería y el uso de dos helicópteros artillados.

Bombas caseras también ayudaron a la defensa de la población civil contra la dictadura.
Bombas caseras también ayudaron a la defensa de la población civil contra la dictadura.

La insurrección se recrudeció el 21 de febrero, al conmemorarse el 44 aniversario del asesinato del General Augusto C. Sandino. Se levantaron barricadas, se quemaron casas y vehículos, y el levantamiento se extendió a otros barrios de Masaya.

La Guardia de Somoza recibió aproximadamente 200 refuerzos provenientes de Managua, pero estos fueron rechazados desde las trincheras levantadas por el pueblo. Para garantizar el control y movilidad de los combatientes, se estructuró un anillo defensivo compuesto por tres sectores:

  • Nº 1: al este de las Cuatro Esquinas, al mando de Armengol Ortiz López.
  • Nº 2: en las Lomas de Sandino, dirigido por Bayardo López Mercado.
  • Nº 3: en Monimbó, al mando de Mauricio Flores Arley.

El 25 de febrero la sublevación alcanzó gran intensidad con la destrucción de la fábrica Almibasa y el salón Perla, propiedades del somocista Carlos Iván Hüeck.

El 26 de febrero cayeron en combate Camilo Ortega Saavedra, Arnoldo Quant Ponce y Moisés Rivera Maltes, en una casa de seguridad en Los Sabogales.

El 27 de febrero, la Guardia Somocista —incluyendo tropas de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería (EEBI)— inició la llamada “Operación Limpieza”. Aproximadamente 600 efectivos realizaron durante 21 horas bombardeos, cateos casa por casa, capturas de civiles y destrucción de trincheras, apoderándose finalmente del barrio.

El 2 de marzo de 1978, el pueblo de Masaya denunció públicamente la represión indiscriminada y ratificó que, aunque guardarían sus armas, no significaba doblegamiento, reafirmando su decisión de continuar la lucha por la liberación.

Honor y gloria a nuestros héroes y mártires.