
Gladys Báez fue una combatiente histórica del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), dirigente social, diputada y una de las voces femeninas más firmes de la lucha revolucionaria nicaragüense. Narradora natural, supo relatar su vida con precisión y carácter, pero siempre sostuvo que sus raíces en Juigalpa, Chontales, marcaron de forma decisiva su conciencia política y humana.
Nació el martes 27 de enero de 1942 en Juigalpa. En aquel entonces, Chontales fue una región verde por su geografía y conservadora por su cultura. En ese entorno creció Gladys, dentro de una familia humilde y atravesada por los valores tradicionales de la época.
Infancia y formación: la herencia de la solidaridad
Su madre, Cándida Báez, fue su principal referente ético. Mujer trabajadora, sostuvo a su familia planchando ropa y ayudando a todo aquel que lo necesitara. En el barrio la conocieron como “la abuela”, porque nunca negó un favor. De ella, Gladys heredó los valores de solidaridad, servicio y profundo humanismo que luego trasladó a la lucha revolucionaria.
Su padre, Rómulo Álvarez, fue campesino de ideas liberales. Aunque no se crió con él, recordó su responsabilidad material y una relación respetuosa con su madre. Esa infancia, marcada por el sacrificio y la dignidad, formó el carácter de Gladys desde muy temprano.

Primeras inquietudes y despertar político
Por insistencia materna, se vinculó desde niña a la Iglesia: fue rezadora del barrio y capitana de las Hijas de María. Allí comenzó a ejercer liderazgo, incluso enfrentando críticas por enseñar siendo tan joven.
Su curiosidad intelectual la llevó al Clan Intelectual de Chontales, donde encontró respuestas a las injusticias que comenzaba a percibir. Debido a problemas de salud, solo cursó hasta tercer grado de primaria, pero se formó como autodidacta, guiada por figuras como Gregorio Aguilar Barea, a quien siempre reconoció como clave en su formación crítica.
El año 1956 marcó un quiebre. Tras el ajusticiamiento de Anastasio Somoza García, Gladys fue testigo directo de la represión: cárceles llenas, humillaciones públicas y asesinatos políticos. Aquellas experiencias, vividas de cerca al llevar alimentos a los presos, terminaron de despertar su conciencia política.
Independencia económica y organización social
Paralelamente, buscó independencia económica aprendiendo costura. Con esfuerzo logró dominar el oficio y trabajar por cuenta propia siendo aún menor de 17 años. Ese proceso reforzó su convicción de que la autonomía económica era indispensable para la emancipación social de las mujeres.
A finales de los años cincuenta se involucró en la organización sindical de oficios varios y en círculos de estudio político. A pesar de la discriminación por ser mujer, persistió, leyó, debatió y se formó. Cuando intentaron relegarla por su género, demostró conocimientos sólidos y fue electa Secretaria de Actas y Acuerdos, y luego Secretaria de Conflictos, dentro del sindicato. También se vinculó al Partido Socialista, trabajando de forma activa con mujeres y campesinos.

Camino al Frente Sandinista
En 1963 viajó al Congreso Mundial de Mujeres en Moscú, una experiencia que amplió radicalmente su visión del mundo. Allí comprendió que la opresión de las mujeres era global y que la emancipación no se concedía, sino que se conquistaba. Ese viaje también la acercó ideológicamente al Frente Sandinista, especialmente tras sus conversaciones con Óscar Turcios, que sembraron en ella dudas y nuevas preguntas.
De regreso en Nicaragua, continuó en la lucha social. En 1965 fue encarcelada tras una manifestación campesina en Managua. Aunque recuperó la libertad, enfrentó prejuicios dentro de su propia organización y una ruptura definitiva con su esposo, quien rechazó su papel como dirigente. Tras esa etapa, Gladys ingresó formalmente al Frente Sandinista de Liberación Nacional.
Pancasán y la lucha revolucionaria
Participó en la gesta de Pancasán, de la cual sobrevivió porque fue obligada a bajar de la montaña por razones de salud. Posteriormente sufrió nuevos arrestos, torturas que la dejaron incapacitada por meses, y asumió tareas organizativas con madres de presos políticos y en procesos insurreccionales, incluida la insurrección de León.
Recordó siempre con dolor la caída de sus compañeros y mantuvo viva la memoria de quienes entregaron su vida en la lucha armada. Pancasán fue para ella una herida abierta y, al mismo tiempo, una reafirmación de su compromiso revolucionario.
Diputada y defensora de los derechos de las mujeres
Gladys Báez fue diputada de la Asamblea Nacional por el FSLN desde 1980. Se asumió como defensora de los derechos de las mujeres y reconoció que decisiones como la eliminación del aborto terapéutico generaron tensiones entre el movimiento de mujeres y el Frente, insistiendo siempre en la necesidad de seguir luchando por la equidad de género.
El 11 de marzo de 2014, la Asamblea Nacional la condecoró con la Medalla de la Mujer “Herrera Arellano Toledo”, en reconocimiento a su trayectoria política y social. En esa ocasión, recibió el homenaje como símbolo de la lucha histórica de las mujeres nicaragüenses.

Fallecimiento y legado
Gladys Báez falleció el 11 de marzo de 2025, a los 83 años, en Managua, tras permanecer internada en el Hospital Militar. Fue recordada como combatiente histórica, dirigente social y diputada comprometida con las causas populares y la emancipación de las mujeres.
Su vida dejó un legado de coherencia, valentía y memoria histórica.

