Managua, Nicaragua, hoy más que nunca nuestros héroes y mártires viven en nuestros corazones.
Managua, Nicaragua, hoy más que nunca nuestros héroes y mártires viven en nuestros corazones.

Al comenzar el año 1979, la dictadura somocista sanguinaria genocida, encabezada  por Anastasio Somoza Debayle, la Guardia Nacional y la Oficina de Seguridad con sus “escuadrones de la muerte” (“Mano Blanca”, decían los somocistas), sus 12 mil orejas o espías a sueldo y “voluntarios”, sus grupos de paramilitares, entre otros guardias rasos y oficiales retirados, los llamados “jueces de mesta” rurales y miembros del Partido Liberal Nacionalista (PLN), tenían ya acumulados la monstruosa cifra de 50,000 seres humanos nicaragüenses asesinados alevosamente, y más de 400 masacres conocidas, en 45 años de terror desde que Anastasio Somoza García asaltó el poder político nacional y asesinó al General Augusto C. Sandino y a casi todos los miembros del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, por supuesto, con la dirección política y militar del gobierno genocida de Estados Unidos.

Acostumbrados a capturar seres humanos, considerados enemigos por ellos; torturarlos sin piedad y matarlos con crueldad inaudita, esta banda de asesinos sanguinarios, jefeada por Anastasio Somoza Debayle y sus oficiales de la Guardia Nacional, inauguró, comenzó el año nuevo, el primero de enero de 1979, ejecutando otra masacre en lado Norte del Barrio Waspán Sur, en el kilómetro siete de la Carretera Norte, en Managua.

Fueron seis jóvenes los asesinados sin piedad por esta banda cruel de morfinómanos de la dictadura somocista genocida: Berta “Fany” Díaz Hernández (19 años), Marta Gioconda García (17), Edgard Sandoval Mendoza (18), Mauricio Lara Detrinidad (17), Armando Bonilla Cuarezma (19) y Ramón Sánchez Urbina (17).

Según el Diario NOVEDADES, propiedad de la familia Somoza, esta masacre ocurrió el lunes primero de enero, en la noche, porque “según los informe suministrados por la Comandancia de la Policía de Managua, los miembros del grupo subversivo son responsables de los últimos atentados perpetrados contra oficiales y soldados del ejército”.

Murieron cuando los miembros de la patrulla a la que atacaron, respondieron al fuego, en el Barrio Waspán”, se publicó en una nota informativa del Diario NOVEDADES del tres de enero de 1979.  Agregaba la información (siempre eran informaciones deformadas y mentirosas) que los seis jovencitos habían matado a varios asesinos sanguinarios de la Guardia Nacional: sargento Germán Morales, raso José Arróliga, teniente Carlos Peralta Sáenz y sargento Eduardo Vallecillo, este último del OPEN Tres, hoy Ciudad Sandino.

La información de NOVEDADES se publicó de ese modo, tal como acostumbraban sus periodistas sicarios y mercenarios, y sus propietarios, para justificar la masacre, pues todos estos muchachos rebeldes, jovencitos, iban totalmente desarmados, y más bien lo que ocurrió fue que una escuadra de 12 Combatientes Populares, jefeados por Douglas “Domingo” López Niño, René Ruiz Juárez y Carlos Guillén, en condiciones totalmente desiguales, trabaron combate con alrededor de 50 guardias y oficiales de la Guardia Nacional que se desplazaban en siete patrullas BECATS antiterroristas, a la altura de la gasolinera Shell, a eso de las nueve de la mañana de ese  primero de enero, precisamente en el lado norte del Barrio Waspán Sur, casi en el mismo sitio en que fueron asesinados atrozmente, ya en la noche, los seis jóvenes mencionados.

Los guardias  portaban en sus manos un fusil automático moderno cada uno, mas ametralladoras y decenas de miles de tiros o municiones dentro de los jeeps patrullas, mientras el grupo de 12 chavalos o jóvenes disparaban con revólveres viejos, pistolas automáticas y escopetas calibre 12, según los testimonios de Francisco Arana, Colaborador Histórico de la Colonia Unidad de Propósitos; Arsenio Solís González, quien formó parte de la “Columna José Ángel Benavidez” en la Insurrección de Managua;  y Rogelia Sevilla Ramos, Colaboradora Histórica en la Carretera Norte, Madre de dos Héroes y Mártires y dirigenta de la Asociación de Madres de Héroes y Mártires Camilo Ortega Saavedra.

Varios guardias resultaron muertos en el combate, lo cual, por supuesto, fue ocultado  por la Oficina de Leyes y Relaciones Públicas de la Guardia Nacional; mientras de los muchachos resultaron siete heridos, según Rogelia Sevilla Ramos, quien en ese momento hacía labores de enfermera improvisada y a la vez de colaboradora clandestina del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

¿La masacre fue ejecutada  por venganza de la Guardia Nacional y sus “orejas” en este lado de la Carretera Norte en Managua? Veremos el asunto con los relatos testimoniales existentes de Francisco Arana, Arsenio Solís González y Rogelia Sevilla Ramos.

Los seis jóvenes asesinados tenían edades promedio de 17 a 19 años. Pertenecían  al grupo de la Tendencia Proletaria del Frente Sandinista de Liberación Nacional, jefeada en esos momentos por Carlos Núñez Téllez, Marcos Somarriba García, Francisco Meza Rojas, René Cisneros Vanegas, Gabriel Cardenal Caldera, Arnoldo Real Espinoza, César Augusto Silva, César Largaespada  Palavicini, entre otros.

Estos jefes revolucionarios, con un grupo muy numeroso, habían organizado los Comandos Revolucionarios del Pueblo y Comandos Cristianos Revolucionarios  en casi todos los centros fabriles de la Carretera Norte y OPEN TRES, en colegios de secundaria, en Asentamientos Humanos Espontáneos, en Colonias Populares y Repartos  como Bello Horizonte, vecindarios en los cuales actuaban también grupos organizados clandestinos de las Tendencias Guerra Popular Prolongada (GPP)  y Tercerista.

En el caso de la Tendencia Proletaria del FSLN, la mayoría eran obreros, estudiantes universitarios, estudiantes de secundaria, algunos profesionales, amas de casas, jardineros y colaboradores que prestaban sus viviendas como  casas de seguridad  para resguardar a los grupos ya organizados de jóvenes rebeldes, antisomocistas, militantes sandinistas clandestinos muchos de ellos.

Al momento del primero de enero de 1979, estos grupos antisomocistas rebeldes, que siempre tuvieron como objetivo la guerra revolucionaria necesaria y justa por el derrocamiento de la dictadura somocista, por medio de las armas  y de una Revolución Popular, estaban organizados desde los puntos de vista de propaganda, labores políticas clandestinas entre la población humillada por el somocismo genocida y también algunos grupos que ya  tenían entrenamiento en arme y desarme de armas como pistolas, escopetas y riflitos 22; y ya formaban parte de escuadras y brigadas  de propaganda y  de combates, para enfrentarse a las llamadas “Brigadas Antiterroristas” (BECATS) de la Guardia Nacional, cuyos integrantes en realidad sembraban terror matando seres humanos, de día y de noche, en Managua y en todo el país.

Algunos de los jefes de estas escuadras y brigadas  en Managua, específicamente en   las zonas Norte, Suroeste y Noroeste capitalino, eran Gabriel Cardenal Caldera, Humberto del Palacio González, Douglas López Niño, René Ruiz Juárez, Camilo Chamorro, Carlos Alberto “Sobrino” Dávila Sánchez, Frank “Machillo” González Morales y Horacio Martín Arróliga Flores.

Rogelia Sevilla Ramos y Francisco Arana, residentes respectivamente en el Barrio José Dolores Estrada y Colonia Unidad de Propósitos, ambos vecindarios  ubicados en la orilla Norte de la Carretera Norte, muy cerca del Lago de Managua y a pocas cuadras del Barrio Waspán Sur, recuerdan  que efectivamente en esos días de diciembre de 1978 y comienzos de 1979, había un período antisomocista agitado y a la vez rigurosamente clandestino de grupos de Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares, que se entrenaban y actuaban  para entrar en lucha frontal contra la tiranía somocista sanguinaria.

Sevilla Ramos y Arana ya eran propietarios de viviendas humildes  convertidas en casas de seguridad  para estos grupos de jóvenes rebeldes que inicialmente se organizaron desde 1977 en la Asociación de Estudiantes de Secundaria (AES)  y Movimiento Estudiantil de Secundaria (MES) en Colegios  como el Modesto Armijo, Alfonso Cortez, Instituto Experimental México, Instituto Maestro Gabriel y Santa Clara, entre otros.

Todos los jóvenes eran de la Tendencia Proletaria del FSLN

Unas cuantas decenas de estos jóvenes estudiantes de secundaria y universitarios, obreros, amas de casa y algunos profesionales, al momento de esta Masacre de Waspán  ya eran cuadros políticos, cuadros militares y cuadros propagandísticos de las tres tendencias del Frente Sandinista: Proletarios, Guerra Popular Prolongada y Terceristas

El grupo de 12 Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares, jefeados por Douglas “Domingo” López Niño, René Ruiz Juárez y Carlos Guillén; y el grupo de jóvenes masacrados allí mismo en el lado Norte de Waspán Sur, todos ellos y ellas pertenecían a la Tendencia Proletaria.

Douglas “Domingo” López Niño se había entrenado en Cuba  en el manejo de armas de guerra y de cacería, y al mismo tiempo aprendió a manejar y disparar con bazukas, es decir, lanza morteros manejados manualmente.

Vale recordar aquí que en la orilla de la Carretera existían grandes extensiones de tierras baldías (vacías) y también llenas de cultivos de algodón. Por ejemplo, no se habían formado los Asentamientos Humanos José Dolores Estrada, Waspán Norte, Camilo Chamorro, Berta Díaz Hernández y, mucho menos, los vecindarios Jorge Casali  y el Barrio Hugo Chávez Frías.

En ese pedazo geográfico, entre el Este de La Subasta (venta de ganado y parada de autobuses interlocales) y los semáforos de Portezuelo, ya existían los vecindarios Unidad de Propósitos, Reparto Las Mercedes, Américas  Dos (Villa José Benito Escobar Pérez) y Barrio La Primavera.  Donde hay barrios nuevos actualmente, en 1979 eran predios  montosos y con algodonales.

Traban combate y derrotan a guardias con muy pocas armas

Los testimonios recogidos  indican que efectivamente la escuadra  de Douglas “Domingo” López Niño fue al encuentro y trabó combate con los más o menos 50 guardias de un convoy de patrullas BECATS cuando estas circulaban exactamente frente a la gasolinera Shell de Waspán Sur, situada en un borde de terreno entre la Carretera Norte y la Calle Paralela a la Carretera Norte, la cual permite la entrada a los vecindarios del lado Sur de la Carretera Norte. Era un poco después de las nueve de la mañana.

Los guardias sanguinarios dispararon sus fusiles en ráfagas, mientras los doce jóvenes rebeldes, guiados por “Domingo” López Niño se parapetaron en árboles de chilamates, guanacastes y ceibos, en muros también, y disparaban despacio y certeramente hacia donde los guardias trataban de evitar los plomazos, ocultándose detrás de los jeeps de las patrullas BECATS, o Brigadas “Antiterroristas” del somocismo sanguinario genocida.

Incluso los testimonios indican que los guardias retrocedieron  con al menos cuatro de ellos muertos y numerosos heridos.

Pasada la sorpresa y sabiendo los jefes de la escuadra guerrillera que la Guardia Nacional tenía tropas acantonadas muy cerca en el Aeropuerto Las Mercedes (hoy Aeropuerto Augusto C. Sandino), en la Fuerza Aérea (FAN), en la “Sierra 16” o Sección de Policía GN, en el predio donde es hoy Cruz Lorena S.A., en las instalaciones de ENACAL, en LUDECA y en SOVIPE Ingenieros, todos en la mera orilla de la Carretera Norte, tomaron la decisión de emprender retirada, también con varios heridos leves, y sin muertos.

Francisco Arana, residente en Unidad de Propósitos, la balacera fue muy nutrida, y duró unos 15 minutos.

Los 12 jóvenes rebeldes, encabezados por “Domingo” López Niño, emprendieron retirada  por el Cauce de Waspán hacia el Sur y hacia el Norte, usando también predios montosos.

“Se fueron de allí muy rápido, porque sabían que los podían  cazar  con toda la enorme cantidad de tropas que ya tenía regada la Guardia Nacional en numerosos puntos geográficos de la Carretera Norte”, señala Francisco Arana.

Rogelia Sevilla Ramos  por su lado  indica que otras madres y ella se movilizaron esa mañana del primero de enero  para curar los heridos y ubicar a todos los Jefes Guerrilleros y Combatientes Populares en casas de seguridad en los vecindarios de La Primavera, en el naciente Waspán Norte, en el fondo del naciente Asentamientos Camilo Chamorro y en Unidad de Propósitos y otras colonias del lado Sur de la Carretera Norte.

Los integrantes de las patrullas BECATS se  retiraron de los alrededores de la Gasolinera Shell de Waspán, seguramente por temor también a caer en una emboscada. La orden recibida asimismo por Douglas “Domingo” López Niño  fue igualmente la de retirarse con su escuadra tomando rumbos hacia el Norte y Sur, para ubicarse en casas de seguridad y curar a los heridos.

Sin embargo, el patrullaje  de la Guardia Nacional sanguinaria, sus “orejas”  y sus BECATS se multiplicó  en todo el trecho de la Carretera  entre la llamada Plaza de la República y el Aeropuerto Las Mercedes, ubicados en la orilla de la Carretera Norte.

Espías u “orejas” los denunciaron ante guardias sanguinarios

De acuerdo con la versión de Francisco  Arana ese mismo primero de enero de 1979, unos 20 jóvenes estudiantes de secundaria, semiclandestinos, y recién iniciados en una Escuela Política  de la Tendencia Proletaria, sin entrenamiento militar todavía,  se reunieron  en varias casas de seguridad de la Colonia Unidad de Propósitos, entre otras, en la vivienda del propio Francisco Arana, quien era miembro del grupo.

Puestos en esas casas de seguridad  se les comunicó que ya estaba planificado ese día primero de enero ir en grupos  a entregar, en vecindarios rebeldes,  propaganda escrita y gráfica de arme y desarme de fusiles de guerra como el Fal y armas comunes y de cacería como revólveres, escopetas calibre 12, rifles 30-30 y rifles 22.  

Eran unos folletitos muy pequeños, sencillísimos, con  las instrucciones sobre cómo desarmar y  armar  estas armas, y cómo disparar con ellas.

Este grupo de unos 20 jóvenes  a su vez se iban a coordinar  con otros grupos ya organizados de vecindarios como Waspán Sur, Barrio La Primavera, Américas Dos (Villa José Benito Escobar Pérez), Américas Uno, Américas Tres (Villa Revolución), Barrio Santa Rosa, Reparto Bello Horizonte, Reparto Santa Clara y Asentamiento Tempisque.

Con esa propaganda revolucionaria armada  todos los miembros de estos grupos organizados del Frente Sandinista Proletario, irían a su vez en grupitos de tres y cuatro a efectuar mítines relámpagos en sitios como Waspán Sur,  Barrio José Dolores Estrada Vado, Santa Rosa, Bello Horizonte, Colonia Salvadorita, Colonia Maestro Gabriel, Barrio Blandón (Costa Rica), Riguero Norte y  Colonia Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, todos ubicados  en la orilla y cerca de la Carretera Norte.

El punto de reunión fijada para este trabajo político era, precisamente, de la Gasolinera Shell de Waspán unos 150 metros al Sur, donde estaban unos árboles enormes de chilamates, y eran las entradas a las empresas Nicaragua Machineri y Company  y la Embotelladora Pepsi-Cola.

La hora fijada de la reunión, o encuentro en el lado Norte de Waspán Sur,  era las siete de la noche de aquel primero de enero 1979. El grupo de  Unidad de Propósitos y vecindarios aledaños, eran los encargados de llevar escondida la propaganda revolucionaria armada y de distribuirla al resto de hombres y mujeres jóvenes, organizados en la Tendencia Proletaria del FSLN, con quienes se iban a juntar en el punto mencionado de Waspán Sur.

Según Francisco Arana, aquellos casi 20 jóvenes salieron de su casa y de las viviendas de Virgilio López Detrinidad, Nely Detrinidad y de una tía de Mauricio Lara, más o menos a las seis de la tarde. Con los paquetes de propaganda, llevados escondidos  entre la ropa y los calcetines, todos salieron a pie, por cauces y montes de predios vacíos.

Entre ellos iban: Berta Díaz Hernández, Armando Bonilla Cuarezma, Edgard Ramón Sandoval Mendoza, Mauricio Lara Detrinidad, Marta Gioconda García y Ramón Sánchez Urbina.

Aparentemente, para este movimiento rebelde, semiclandestino, no se tomaron en cuenta el combate contra la Guardia Nacional sanguinaria somocista en la mañana, ni que habían demasiados guardias, “orejas” y agentes de la Oficina de Seguridad acantonados en todo el trayecto de la Plaza de la República hasta el Aeropuerto, en la Carretera Norte, y que todo este aparato sanguinario de asesinos se estaban moviendo en busca de venganza después  de la derrota que habían sufrido en el combate de las nueve de la mañana, en los alrededores del Gasolinera Shell Waspán.

Entre la Colonia Unidad de Propósitos y la Gasolinera Shell Waspán  hay un poco más de un kilómetro.

Los jóvenes (hombres y mujeres)  caminaron por entre cauces, predios montos y visibles  por la orilla de la Carretera Norte, mientras en realidad eran observados y perseguidos  por guardias somocistas sanguinarios y “orejas” de los “escuadrones de la muerte” de la Oficina de Seguridad (OSN) y de la Guardia Nacional sanguinaria genocida.

Ya eran las siete de la noche cuando el grupo de jóvenes llega a los alrededores de la Gasolinera Shell de Waspán.

Los guardias los estaban esperando y les dispararon en ráfagas

Por la información de los guardias y “orejas” del sector  de la Carretera Norte, ya había cuatro patrullas BECATS, con unos 30 guardias, esperándolos  en los alrededores  de la Gasolinera Shell de Waspán.

Los guardias, inclusive, tenían ya emplazada una ametralladora calibre 30 en la parte frontal de uno de los jeeps patrullas, color anaranjados, del llamado “Paquete España”.

Aparentemente, los más o menos 20 jóvenes (totalmente desarmados) no le dieron mucha importancia (o por no “levantar sospechas”) a  la presencia de los BECATS, y caminaron un poco al Sur de la Gasolinera, donde estaban los árboles de chilamates.

En este lugar estaba previsto que se encontraran con otros grupos de jóvenes rebeldes de los vecindario Santa Rosa, Asentamiento José Dolores Estrada, del Asentamiento Humano llamado hoy Barrio Domitila Lugo y Asentamiento Ojoche, ubicado contiguo al Reparto Santa Clara.

Se disponían a esperar al resto de jóvenes que se verían con ellos allí, en los chilamates, para repartirse la propaganda revolucionaria, cuando desde una de las patrullas BECATS se escuchó un grito  que los conminaba a quedarse quietos, y casi al instante se produjeron varias  ráfagas de fusiles galil y garand  de los guardias sanguinarios somocista genocidas hacia donde los chavalos estaban muy cerca de los árboles de Chilamate.

Allí mismo cayeron vilmente asesinados, masacrados, los seis jóvenes mencionados: Berta Díaz Hernández, Edgard Ramón Sandoval Mendoza, Mauricio Lara Detrinidad, Armando Bonilla Cuarezma, Marta Gioconda García y Ramón Sánchez Urbina; sí, masacrados  tal como estilaba la Guardia Nacional, fundada  en 1927  por el gobierno criminal, agresor y saqueador de Estados Unidos, cuyos oficiales invasores la entrenaron  para matar, y a los siete años, precisamente con estos guardias, Anastasio Somoza García y el gobierno yanqui estaban matando al General Augusto C. Sandino y a la mayoría de los miembros del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional.

Para esta labor infame de asesinatos, o masacres, los guardias andaban plenamente articulados con miembros de los “escuadrones de la muerte” (“Mano Blanca”, le decían los somocistas) de la Oficina de Seguridad (OSN) y de la GN, más los 12 mil “orejas” y “jueces de mesta”, unos a sueldo y otros “adhonorem”, y todos ellos en este sector de la Carretera Norte siguieron a estos jóvenes esa tardecita  hasta asesinarlos  fría y cruelmente un poco al Sur de la Gasolinera Shell, en el lado Norte del Barrio Waspán Sur.

Por parte del grupo de jóvenes (hombres y mujeres) no hubo respuesta de disparos, pues andaban totalmente desarmados.  Sólo llevaban consigo, escondida,  la propaganda instructiva  para arme y desarme de cacería

El resto de jóvenes logran correr hacia los cauces, unos heridos y otros ilesos, cruzan unos  la Carretera Norte hacia el Barrio José Dolores Estrada y otros agarran el rumbo de Villa San Jacinto y Américas Uno, en busca de refugio en casas de seguridad de amigos, familiares y sitios que ya tenía preparados el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Madres y vecinos se movilizaban a rescatar cadáveres

Según el testimonio de Rogelia Sevilla Ramos, al escuchar la balacera varias madres del Barrio José Dolores y del Barrio La Primavera  se fueron corriendo en rumbo a Waspán Sur, para socorrer a los chavalos heridos e ilesos, y esconderlos al mismo tiempo.

Como ya sabían de las crueldades de que eran capaces los guardias sanguinarios de la dictadura somocista, especialmente  con los cadáveres, pues a esas alturas ya era conocido que descuartizaban con machetes y hachas los cuerpos de  jóvenes asesinados por ellos, les prendían fuego con combustible, o los montaban en las “ambulancias de la muerte” y los iban a tirar a la Cuesta del Plomo, Lomas de San Judas, por el Teatro Rubén Darío, en el costa Norte de la Escuela de Arte (Taller del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua), en cualquier punto de la orilla del Lago de Managua, allá por donde se ubican hoy el Club Terraza, el Colegio Centroamérica y la Micropresa de la entrada a San Isidro de la Cruz Verde, por ejemplo.

El grupo de madres  del Barrio José Dolores Estrada Vado se internó en las calles del Barrio Waspán Sur  y movilizaron  allí a otras decenas de madres, vecinos y vecinas, incluyendo ancianos y mediante una marcha desafiante se fueron hasta el sitio en que los seis jóvenes habían sido asesinados.

Frente a los guardias sanguinarios  recogieron los cadáveres  cuando ya eran  las ocho de la noche. Allí mismo procedieron a sepultarlos  en el predio montoso en torno a los árboles de Chilamate, y en la orilla de la entrada a la empresa Machineri y Company, y de ese modo nació el Cementerio de los Héroes y Mártires Carlos Fonseca Amador del Barrio Waspán Sur, exactamente  en el costado Sur de la Gasolinera Shell mencionada.

Represión brutal fue trasladada a Unidad de Propósitos

Sin embargo, el asunto de la represión mortal de la dictadura somocista y de sus órganos de la muerte, como eran la Guardia Nacional, la Oficina de Seguridad, los “escuadrones de la muerte”, sus 12 mil “orejas” o espías oficiosos y adhonorem, los “jueces de mesta”, los grupos de paramilitares en que estaban organizados guardias retirados y delincuentes; sí, no paró allí con la masacre en Waspán Sur, pues inmediatamente, un poco después de las siete de la noche unas doce patrullas BECATS, con alrededor de 300 sicarios sanguinarios del somocismo, desataron un operativo militar gigantesco en la Colonia Unidad de Propósitos y todos los vecindarios de los alrededores.

Comenzaron con invasión y robos, o saqueo, en las casas de Francisco  Arana y donde Nely Detrinidad, tía de Mauricio Lara Detrinidad, uno de los jóvenes masacrados en Waspán Sur.

Catearon, invadieron, agredieron y robaron en casi todas las casas de Unidad de Propósitos.

La redada de “sospechosos” de colaborar con los “subversivos-sandino-comunistas-terroristas a como le llamaban a los combatientes Sandinists” fue enorme.

Uno de los capturados fue Virgilio López Detrinidad, familiar de los Detrinidad.

Virgilio no sabía nada, pues no andaba  en la “pelota” de los revolucionarios sandinistas.

Francisco Arana no fue capturado  porque se fue antes de que llegaran los guardias, pues hubo amigos que le avisaron a tiempo.

Salió por los callejones de Unidad de Propósitos, se introdujo  en el cauce  que divide Unidad de Propósitos del Reparto Las Mercedes, y fue a esconderse  en la orilla del Lago de Managua.

Doña Nely Detrinidad no tuvo la misma suerte, La agarraron y ahí dentro de su casa fue golpeada y torturada  por los sanguinarios genocidas de la Guardia Nacional.

La mayoría de cuadros militantes del FSLN Proletario  tuvieron que huir, escapar esa noche, como Ricardo “Robletón” Robleto Espinoza, quien durante la Insurrección u Ofensiva Final fue el encargado de las cárceles populares  en las instalaciones de la Galletería Nabisco Cristal, frente al Barrio Santa Rosa.

Los guardias mantuvieron virtualmente sitiada la Colonia Unidad de Propósitos toda la noche.

Se fueron hasta el siguiente día, pero dejaron varias patrullas y “orejas”  vigilando a los sospechosos de  colaborar con los “subversivos-sandino-comunistas-terroristas”.

Sobrebiente de esa infame masacre, Rogelia Sevilla Ramos, Arsenio Solís González, Francisco Arana y Horacio Martín Arróliga Flores, sobreviviente de la Masacre de la Brigada Camilo Chamorro, ejecutada también por la Guardia Nacional genocida,  con determinación y lealtad sobreviventes de esta masacre de Waspán Sur dicen les enseñó a los dirigentes clandestinos del FSLN que se debían desarrollar cuidados extremos  para que cuadros políticos, militares y propagandísticos como estos masacrados, no siguieran cayendo  por los ataques sanguinarios de los órganos represivos de la dictadura somocista.

Posterior al  Triunfo de la Revolución Popular Sandinista, los cadáveres, o restos, de estos seis jóvenes masacrados  fueron exhumados  y enterrados  en los cementerios correspondientes.

Cementerio de Héroes y Mártires

Sin embargo, al estallar la Insurrección Sandinista, u Ofensiva Final en Managua, en ese mismo sitio se sepultaron a 17 Combatientes Populares  del Barrio Waspán Sur y de vecindarios de los alrededores.

En realidad, uno de ellos, fue Jefe Guerrillero: Douglas “Domingo” López Niño, quien como ya dije jefeó el ataque y combate contra los guardias sanguinarios genocidas aquel primero de enero de 1979, en Waspán Sur; entrenado en Cuba y que cayó en los combates de la Colonia Nicarao  el 14 de junio de 1979.

El listado  es el siguiente:  Douglas López Niño, Marvin José López Niño, Bladimir Chávez Calderón, Omar Gallo Navarrete, Ramón Zúniga Rizo, Melvin Castro Blass, William Ramos García, Alfonso Rojas Torrez, Silvio Espinoza Navarrete, José Jiménez Navarrete, Julián Palacios Herrera, José Jarquín Montealegre, Silvio Palacios Aguilar, Ronaldo Saldaña Zambrana, Jorge Castillo Acevedo, Bayardo Monterrey y Mario Baca García.

Hay un monumento dentro del  Cementerio de los Héroes y Mártires Carlos Fonseca Amador de Waspán Sur que recuerda sus nombres.

También está sepultada allí María de los Ángeles Pérez Mairena, una de los 59 alfabetizadores asesinados por elementos contrarrevolucionarios somocistas, sicarios del gobierno genocida gringo, durante la Cruzada Nacional de Alfabetización, en 1980…

Honor y gloria a nuestros héroes y mártires…